Cuando desde USO hablamos de equiparación salarial en la Administración General de la Junta de Extremadura, no estamos hablando únicamente de cuánto aparece en una nómina.
Detrás de las diferencias retributivas existen consecuencias que pueden terminar afectando a la organización del trabajo, a las plantillas y a la propia calidad de los servicios públicos.
Cuando una Administración ofrece condiciones económicas menos atractivas que otras administraciones para puestos y responsabilidades similares, tiene más dificultades para atraer profesionales y conseguir que permanezcan en ella. Y ese problema acaba trasladándose a quienes sí están.
Menos capacidad para atraer personal, más presión sobre las plantillas
Las dificultades para cubrir determinados puestos o mantener profesionales pueden provocar que las necesidades de los servicios tengan que afrontarse con plantillas insuficientes. El resultado puede ser una mayor carga de trabajo para quienes permanecen en sus puestos y mayores dificultades para organizar adecuadamente los servicios. Por eso, desde USO insistimos en que la equiparación salarial no debe analizarse exclusivamente como una reivindicación económica.
También es una cuestión de planificación, organización y calidad del empleo público.
Si queremos una Administración moderna, capaz de competir por profesionales cualificados y de prestar unos servicios públicos de calidad, necesitamos unas condiciones laborales y retributivas acordes con esa responsabilidad.
Detrás de cada servicio público hay trabajadores
Con demasiada frecuencia hablamos de los servicios públicos como si funcionaran por sí solos. Pero detrás de cada trámite, cada centro, cada oficina y cada servicio hay empleados públicos que hacen posible que la Administración funcione todos los días.
Cuando faltan trabajadores, cuando determinados puestos resultan difíciles de cubrir o cuando aumenta la sobrecarga laboral, las consecuencias no se quedan dentro de los centros de trabajo.
También pueden terminar afectando a la atención que recibe la ciudadanía.
Por eso cuidar las condiciones laborales de los empleados públicos no es incompatible con defender unos mejores servicios públicos. Todo lo contrario: ambas cuestiones están directamente relacionadas.
Extremadura no puede resignarse a pagar menos
Desde USO llevamos tiempo denunciando las diferencias salariales existentes y reclamando una equiparación progresiva de las retribuciones del personal de la Administración General de la Junta de Extremadura. No podemos normalizar que trabajar en Extremadura implique tener peores condiciones retributivas que desarrollar funciones equivalentes en otras administraciones. Y tampoco debemos esperar a que las consecuencias sean mayores para actuar.
La equiparación salarial debe entenderse como una inversión en las personas que sostienen nuestros servicios públicos y en la capacidad de la Junta de Extremadura para disponer de los profesionales que necesita.
No hablamos solo de salarios. Hablamos de nuestros servicios públicos
Esta es la cuestión de fondo. Queremos mejores salarios porque queremos acabar con una diferencia que consideramos injustificada. Pero también porque queremos plantillas suficientes, profesionales reconocidos, menor sobrecarga laboral y unos servicios públicos capaces de responder a las necesidades de Extremadura.
Por eso vamos a seguir reivindicando la equiparación salarial y proponiendo soluciones para hacerla posible. Porque el problema no es solo cuánto cobramos. El problema es todo lo que puede ocurrir cuando una Administración deja de ser capaz de atraer, reconocer y mantener a sus profesionales.
USO. El sindicato útil que promueve soluciones.
















